Me miró y me avisó de la mancha en mi blusa, al escuchar esas palabras, otra vez sentí que todo se derrumbaba, y los recuerdos reaparecieron más viles que nunca.. Roja, como una gota de sangre hay estaba, me pareció retroceder el tiempo, y entonces, hay estabas, me abrazaste, con tu forma más delicada, tu cabeza en mi hombro, era el símbolo... Seguía un beso, frío, aromatizado y entonces .. volví a la realidad. Pero nada había cambiado, todo era de un gris perla y nuevamente nada tenía sentido. Solo quedaba el cosquilleo de lo que venía, viejas lágrimas, seguidas de miles de fotografías y palabras que hoy resultan hostigantes.
Y no recuerdo cuando fue que me dejaste de necesitar.
Y no recuerdo cuando fue que me dejaste de necesitar.